La máxima expresión del placer

De pronto las manos de él comenzaron a moverse sobre su espalda y bajaban hasta llegar al trasero de mi esposa, siempre suave y armoniosamente. Ella no hacía nada por evitarlo su cuerpo continuaba pegando al de él; claramente lo estaba disfrutando…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll Up